Crónica sobre Sugoi Uriarte Subcampeón del Mundo

La de hoy será una crónica diferente y la ocasión lo merece...

Lo vi masticar la rabia con impotencia después del Nacional, callado, pensativo y más introvertido que lo habitual, en su cabeza no cabía explicación para la decepción de la Coruña. Con su orgullo herido se tragó su rabia y la impotencia que sentía la volcó en los entrenamientos: más disciplina, más trabajo, mayor entrega fueron más que nunca los signos distintivos de Sugoi en el tatami.

Su experiencia en el circuito europeo le sirvió para ir afinando detalles y darse cuenta que tenía armas y calidad para luchar por un lugar en la élite. Con más humildad y ganas que nunca entrenó con hambre...de victoria. Se sacrificó como el que más y tiró de sí y de sus colegas de equipo para ir un poco más allá, a dónde solo los campeones son capaces de llegar. Sus resultados en Túnez y Rusia le confirmaron que andaba por el buen camino. Sin embargo Uriarte quería más y no dejaba de trabajar por esas metas. A pesar de la decepción de Pescara y Belgrado, él presentía que su hora estaba por llegar.

Uriarte consigue un brillante estreno en el Mundial.

El verano fue un ajetreo constante entre los entrenamientos bidiarios con sus compañeros en Valencia y dos stages de la Selección Nacional. Una inoportuna lesión (tres microroturas en la cadera) condicionó la etapa final de la preparación para su gran objetivo. La voluntad de llegar a la gran cita en condiciones lo superaba, pero a pesar de su impaciencia, fue su disciplina además del apoyo médico de la Federación Española y su raza de campeón lo que produjo una recuperación asombrosa.

Y llegó el gran día. Cinco victorias sucesivas lo colocaban en la gran final. El mongol lo superaba por estrecho margen de tres shidos a dos en un combate muy táctico y se proclamaba Subcampeón del Mundo. A pesar de las lesiones, del frustrante inicio de època, de la enfermedad de su madre, de las responsabilidades escolares y profesionales, ahí estaba Sugoi en el podio mundial con su medalla al pecho difrutando de su gran resultado. Verlo ahí, me recordó cuando conversábamos en la Coruña después de su desaire y me refirió:"yo no busco una excusa para perder y sí un pretexto para ganar".

Toda y cada una de estas situaciones las tomó Sugoi Uriarte como pretextos para vencer y hoy está en el lugar que se merece por su esfuerzo y dedicación, su coraje y su sacrificio. Su estirpe de campeón la ha mostrado hoy más que nunca en los tatamis de Roterdam y aquellos que lo conocemos sabemos que esto lo llevará a intentar conquistar nuevas metas para él y para el Judo Español.

Un enorme abrazo Campeón, estamos muy orgullosos de tí.

Ronaldo Veitía Quiñones