
"Cuando lucho no quiero ser amigo de nadie"
El rosarino ganó la medalla de oro en los Panamericanos y ahora está ante una buena chance de pelear por un lugar en el podio.
La culpa la tiene Mónica, la maestra de primer grado que Miguel Albarracín tuvo en la Escuela Nº 54 Manuel Belgrano, de Rosario. "Manden al nene a hacer deporte porque no se cansa nunca" , le aconsejó a su mamá. El vio la luz (el judo), subió y se quedó por el bien del deporte argentino, que lo tuvo como medallista de oro en los últimos Juegos Panamericanos .
"A los 6 años era hiperactivo, travieso y hacía cosas de locos -anticipa Albarracín como preámbulo a una anécdota de aquellas-. Los sábados veía 'Lucha fuerte', con Mister Moto, El Gurka y El Ninja Blanco. Cuando llegaba los lunes al colegio juntaba los bancos y desafiaba a mis compañeros. Hasta que me lastimé la boca".
Su amor al judo lo lleva a pensar en la mejora constante. Se entrena seis días a la semana. Fue tres veces en el año al Minas Tennis Clube de Belo Horizonte para luchar a fondo. Y acaba de llegar del campus de Castelldefels, España, donde hizo topes 10 veces por día contra los mejores.
"El judo te lleva a encontrarte con tus virtudes y defectos, con tu ansiedad y tu equilibrio. El judo te hace sentirte a vos mismo", le cuenta a Clarín en un bar de la placita Jorge Luis Borges.
El oro panamericano le permitió contar con más apoyo económico privado pero no modificó su vida. "Lo tomo como algo más que vino con todo el esfuerzo que hice -comenta-. Mirá, no me fui a Bariloche en el secundario porque competí en Moscú. Me perdí salidas y los asados de los domingos. Sacrifiqué la vida normal de un adolescente, pero no fue una carga ".
Trabaja con un psicólogo para sentirse seguro. "En una lucha pareja un error mínimo te puede dar la puntuación para ganar. Toda la energía que conservo es solamente para sacarla en cada lucha que haga en los Juegos Olímpicos", se esperanza.
-¿Cuál es tu objetivo?
-Cada deportista quiere que el entrenamiento, el sudor y el cansancio se transforme en diploma. Y que ese diploma se transforme en una medalla.
-¿Qué te genera que seas el favorito de Argentina?
-Eso me lo guardo para después de los Juegos.
Arriba del podio en Río de Janeiro 2007, sus lágrimas conmovieron. "Escuchar el himno no tiene precio. Yo no puedo luchar por otra bandera, por más plata que me hayan ofrecido ", dice Albarracín, quien rechazó ofertas para ser olímpico para Alemania, España y Brasil, país que le ofreció 17 mil reales (unos 30 mil pesos) por mes.
Su solidez mental queda de mostrada con su último parecer. "Yo no hablo con mis rivales -sostiene serio-. Lo mío es un deporte de contacto, así que no puedo ser amigo de una persona que quiere ganar la misma medalla que yo. Cuando me retire, iré a sus casas a tomar un café, pero cuando lucho no quiero ser amigo de nadie . Quiero ser Miguel Albarracín y que el otro sienta que el que se subió al tatami es Miguel Albarracín".
Fuente: Hernán Sartori (Diario Clarín)

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